Se escucha como una voz de otra dimención, masculina que entre el gentío toma aire
y por fin dice:
"Precaucion..comienzan el cierre de las puertas",
apresuradamente subo al metro y comienza mi viaje...
No fue el mejor, tampoco el peor, sólo que no esperaba ver en una situación tan poco particular algo tan especial... No había nada que hiciera que mi viaje fuese especial, pero de una u otra forma cada vez que viajamos tenemos la idea de que sera distinta a la anterior, aunque recorramos los mismos caminos, en este particular caso, mi camino era un riel,
un riel que bien podía llevarme a mi destino o simplemente olvidarme y dejarme, dejarme pensar, dejarme imaginar, dejarme crear...de la forma que yo quisiera.
Después de caminar más de 5236 pasos, por fin encuentro descanso en una incomoda silla del metro -a mí quizas en otra ocasión se me habia hecho la idea de que era incomoda- esta vez sin embargo me resulto casi familiar...
Frente a mi, sentados, con sus rostros un poco sudados dos niños se sientan sobre las piernas de su madre uno y de su padre su hermano, de a poco se van quedando dormidos, al ritmo casi demencial de esta máquina...Ni una sola cara me es familiar...Miles de brazos buscan de que afirmarse, piernas que se entrecruzan, unas más cansadas que otras, la edad en ese caso tiene mucho que ver, decenas de parejas se abrazan y besan, en ese momento comence a sentirme sola, sentada en un rincón del vagón mirando, observando pero en realidad sin ver nada, inventando historias para cada uno, creando y dándoles vida, siento que todos se observan, el joven de polera negra mira con cara de perdido, aun no encuentra de donde sujetarse, quizá también esta nervioso, a su lado esta parada una hermosa joven...él quizás en su imaginación pensó que ella lo miraba, finalmente se sienta en el suelo del metro...En otra dirección una señora de unos cincuenta y cinco años, le sonríe amistosamente a una estudiante, quizás imagino que era su hija, como ella hubiese querido que fuese su hija, de pronto vuelve a la realidad y recuerda que no es su hija y que la real en este momento también debe estar voviendo del trabajo, casi tan cansada como ella, cansada de soportar hijos que no son los suyos, cansada de cocinar para otra familia...Giro un poco mi cabeza, se siente el sonido de un celular, la mujer a mi izquierda contesta, vestida casi en su totalidad de negro, con grandes gafas dice por fin que ya va a llegar, instantaneamente imaginé que le hablaba a su novio, esposo o lo que sea, escucho casi a modo de susurro un te quiero, un tanto ansioso y melancolico, se incorpora y sigue en su meditacion, me hubiese gustado saber que miraba, pero sus gafas negras me lo impedian, ella nota que escribo pero no me dice nada, debe haber imaginado que soy una loca... Al fondo del vagón muy abrazados, quizás prometiendose amor o planeando cuando volveran a verse se encuentra una pareja de universitarios, no se ven cansados pero se nota que les molesta la gente que con afan de entretención los mira una y otra vez, tal vez muchos los envidian, jovenes y enamorados que más pueden se puede querer, quizás los pasajeros que los miran tienen solitarias vidas e imaginan que ellos son los dueños de sus cuerpos, los dueños de sus besos y ambiciones... Otros tal vez recordaron cuando por primera vez se enamoraron, piensan que en cuanto lleguen a casa ese amor sin edad seguira ahí, que en cuanto lleguen se besaran tan apasionadamente como lo hicieron una vez en su juventud, yo tampoco estuve excenta de imaginacion, quise recordar algo, pero nadie en mi mente apareció, sólo el recuero de haber caminado mucho acompañana de alguien que no me entendía...
De un momento a otro llegamos a la estación, al frenar todos nos incorporamos y cambiamos nuestros pensamientos, volvemos a la realidad...
Esperamos que el pito indique que es hora de partir. Al partir y retornar el viaje, vuelvo a ver a la familia que esta frente a mí, esta vez los dos niños duermen, sus padres se ven notoriamente cansados, quizás de la vida, quizás del trabajo, ellos en realidad se ven bastante pobres, este debio ser su día de paseo, puedo decir que lo era, o por lo menos imaginarlo al ver bolsas en los dedos de sus manos...Se ponen nerviosos, mi mirada les molesta, miro hacia otro lado... Veo una pareja de ancianos, están de pie, pero no por mucho ya que una mujer de unos treinta años le cede el asiento, imagino al ver la mirada de su esposo que aún recuerda sus primeros viajes, aun piensan que tendran muchos más, el cuerpo que acaricia no le parece tan bello como antes, pero aún así le toma la mano yo prefiero pensar que el paso de los años no ha desgastado sus sentimientos...
Ya no quiero ver más me canse de imaginar, en realidad el mundo y la gente no es como me lo imagino...
Pero que cuesta soñar, que cuesta ver el amor en todas partes, no es dificil ver bondad en la gente, no es dificil crear un mundo a mi alrededor, me encanta creer que todos imaginan algo asi, que por un momento olvidan sus problemas de la vida real y se dejan llevar por lo ficticio, por lo creado por sus propias mentes, por sus sueños y ambiciones, por sus ideales...
Acaso el mundo... ¿no es sólo un sueño?
lunes, agosto 21, 2006
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario